No veía la lluvia por la ventana pero la sentía aún en el mas profundo de sus sueños, el toca disco no cesaba y su número musical daba comienzo a una mañana plácida de domingo. Las campanas dieron aviso a la misa de las nueve y los pájaros por la ventana se mostraban alegres, entonces se levantó. Llevaba una bata rosada desgastada y tenía olor a talco mentolado mezclado con el suave olor a tabaco y perfume.
Precisamente esa mañana de otoño el abuelo John se iba de viaje por lo que decidió ir a comprar facturas a la panadería de la esquina, calentó el café y se decidió a poner un lindo mantel que ella misma había confeccionado. Colocó las tazas con sus platos y cucharas hasta que al toque de los tambores del disco puesto, se levantó el abuelo.
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