martes, 26 de julio de 2011

Tu reflejo en el espejo

Un día una chica llamada Gala cae en un accidente automovilìstico con su novio, un coro de sirenas de ambulancias acude al lugar y se dan cuenta de que la chica tiene una fractura de cráneo. Luego de seis meses se despierta en un hospital y pregunta a la enfermera:-¿Dónde estoy y quién es usted?- la enfermera le responde -Linda estas en el hospital Israelita y yo soy Teresa-. Confundida, Gala no sabe porque esta allí y ha perdido la memoria. La tuvieron internada 2 largos meses, el día que le dieron el alta médica para irse a su casa descubre que tiene una familia y una carrera, bailarina. A pesar de su problema quiere seguir adelante con su vida y su carrera artística. Encuentra en su casa un carné con el nombre de un estudio de danzas clásicas,-donde ella iba pero no lo recordaba-. Entra y nadie parece reconocerla, se acerca al mostrador y le pregunta a la dueña del lugar:-Disculpe, yo tuve un accidente hace ocho meses con mi novio y me dijeron que era bailarina y me gustaría estudiar aquí- la señora detrás del mostrador le responde-Si, podes estudiar aquí y tener una clase de prueba, por favor ¿Podes darme tu nombre?- Sí por supuesto, Gala Viamonte. La dueña sorprendida le dice- Perdón ¿Cómo dijo?- Gala Viamonte señora- Lo siento pero esa chica ya esta registrada, es profesora en este estudio.

lunes, 25 de julio de 2011

Alcanzar el cielo

-¡Saltá más alto Sharon! ¡Estirá esos empeines!- Decía su profesora de ballet.
-Eso intento- Contesto Sharon fatigada.

Salió del estudio a la misma hora de siempre y de camino a casa mordía con angustia una manzana tratando de descargar su ira. Claramente no podía charlar con su madre sobre el tema ya que a ella no le gustaba la idea de que haga ballet y menos con aquella profesora.
Su madre tenía una opinión distinta a la de su hija, por lo cual a ella le resultaba muy difícil hacer lo que amaba con suma tranquilidad. Siempre recordaba lo que le decía su madre con respecto al Ballet y lloraba en silencio sabiendo que no tenía su completo apollo en el tema.
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Ya en casa, comenzó a realizar la tarea atrasada y la que le habían dado para el día siguiente mientras su madre preparaba la comida en silencio. Ninguna de las dos cruzó palabra por lo que ambas terminaron sus quehaceres rápidamente.

-Y bueno... ¿Cómo te ha ido hoy?- Le dijo Denisse, su madre.
-Bien, supongo... estoy muy cansada-
-Eso es por hacer lo que no debes-
-¿Qué es hacer lo que no debo?-
-Ya sabes, no debo repetírtelo una y otra vez-
-No espero eso, espero que me digas la razón-
-¿Qué razón?-
-El "porqué" de tu disgusto hacia el ballet-
-Te quita tiempo y ganas hacia las tareas que debes realizar, no sólo las de la escuela sino las de tu hogar, nuestro hogar-
-Pero es lo que amo madre. Además no creo que sea solo eso-
-No, tienes razón, no lo es todo. Esa profesora que tienes, no me agrada que te maltrate diciéndote "¡Oye salta más alto!"-
-No me maltrata, me dice lo que es conveniente para mí-

Esas últimas palabras hicieron que Denisse se sintiera ofendida y poco capás para ejercer su oficio: ser madre.
          

Querido Arthur:

Nunca supe bien lo que quería decirle, sólo tenía temor de confundir sus sentimientos. Lo que menos pensé en ese momento era que este hecho podría hacerse realidad, pero... ¿Cómo evitar que pase?. No tenía garantía ni certeza de nada de lo que esta carta podría significar para él así que me decidí y comencé a escribirle.

Querido Arthur: ¿Cómo andas tanto tiempo? Espero que bien. Quería que nos juntemos a charlar para que conoscas el motivo de esta carta, él cual no puedo confesar por aquí, así que preferiría que lo conversemos. Te espero en el café de Blondie el martes 27 de Junio, ya sabés, al que solíamos ir tiempo atrás cuando nos conocímos.

Te quiere. Myrna.

-¿Qué está pasando?-Se preguntó Arthur luego de leer la carta-¿Porqué no puede decirme el motivo por aquí?-
 

viernes, 27 de mayo de 2011

Abuela Edna [Parte 1]

No veía la lluvia por la ventana pero la sentía aún en el mas profundo de sus sueños, el toca disco no cesaba y su número musical daba comienzo a una mañana plácida de domingo. Las campanas dieron aviso a la misa de las nueve y los pájaros por la ventana se mostraban alegres, entonces se levantó. Llevaba una bata rosada desgastada y tenía olor a talco mentolado mezclado con el suave olor a tabaco y perfume.
 Precisamente esa mañana de otoño el abuelo John se iba de viaje por lo que decidió ir a comprar facturas a la panadería de la esquina, calentó el café y se decidió a poner un lindo mantel que ella misma había confeccionado. Colocó las tazas con sus platos y cucharas hasta que al toque de los tambores del disco puesto, se levantó el abuelo.