lunes, 25 de julio de 2011

Alcanzar el cielo

-¡Saltá más alto Sharon! ¡Estirá esos empeines!- Decía su profesora de ballet.
-Eso intento- Contesto Sharon fatigada.

Salió del estudio a la misma hora de siempre y de camino a casa mordía con angustia una manzana tratando de descargar su ira. Claramente no podía charlar con su madre sobre el tema ya que a ella no le gustaba la idea de que haga ballet y menos con aquella profesora.
Su madre tenía una opinión distinta a la de su hija, por lo cual a ella le resultaba muy difícil hacer lo que amaba con suma tranquilidad. Siempre recordaba lo que le decía su madre con respecto al Ballet y lloraba en silencio sabiendo que no tenía su completo apollo en el tema.
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Ya en casa, comenzó a realizar la tarea atrasada y la que le habían dado para el día siguiente mientras su madre preparaba la comida en silencio. Ninguna de las dos cruzó palabra por lo que ambas terminaron sus quehaceres rápidamente.

-Y bueno... ¿Cómo te ha ido hoy?- Le dijo Denisse, su madre.
-Bien, supongo... estoy muy cansada-
-Eso es por hacer lo que no debes-
-¿Qué es hacer lo que no debo?-
-Ya sabes, no debo repetírtelo una y otra vez-
-No espero eso, espero que me digas la razón-
-¿Qué razón?-
-El "porqué" de tu disgusto hacia el ballet-
-Te quita tiempo y ganas hacia las tareas que debes realizar, no sólo las de la escuela sino las de tu hogar, nuestro hogar-
-Pero es lo que amo madre. Además no creo que sea solo eso-
-No, tienes razón, no lo es todo. Esa profesora que tienes, no me agrada que te maltrate diciéndote "¡Oye salta más alto!"-
-No me maltrata, me dice lo que es conveniente para mí-

Esas últimas palabras hicieron que Denisse se sintiera ofendida y poco capás para ejercer su oficio: ser madre.
          

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